Sobre el método

El método coaching de alto rendimiento que he ideado  entrena sólo los aspectos que requiere tu caso particular, en lugar de seguir programas generales, que no están hechos a su medida exacta y que te roban tiempo. Si lo equiparamos a un entrenamiento físico, mi método refuerza la musculatura que está débil, ignorando los músculos que el cliente ya tiene en forma, para alcanzar un equilibrio de fuerzas. Con  este método, el coaching sube varios puntos en su capacidad de personalizarse.  El método se adapta al cliente y no el cliente al método, de ahí que no esté abierto a cualquiera y se requiera una evaluación previa para admitir el caso.

El método combina con acierto tres principios activos: empowerment, coaching avanzado y life management

Las herramientas de empowerment o capacitación, están orientadas a desbloquear la mente del cliente. Una mente bloqueada elude la formación y la información, haciendo que toda inversión sea inútil. Siempre que te propongas un cambio, empieza por un proceso de desbloqueo de tu mente. Es la garantía del éxito de tu gestión posterior. Una mente bloqueada es una mente paralizada que hace que la persona sepa lo que tiene que hacer pero sea incapaz de hacerlo. Y eso es peor que no saberlo, porque si sabes lo que tienes que hacer y no lo haces, el resultado es que te sentirás culpable y torpe y que tu autoestima se resentirá.

Un ejemplo de información ineficaz por no respetar la norma de desbloquear primero es el uso de la frase “Fumar mata” en las cajetillas de tabaco. El fumador ya sabe que mata, pero bloquea esa información para que no le impida fumar. Tenerlo escrito en la propia cajetilla no va a impedir que fume. Lo primero sería desbloquear la mente del fumador para que entienda que de verdad fumar mata. Algo que todo fumador niega en su fuero interno.

El segundo ingrediente del método es el conjunto de herramientas de coaching avanzado creadas y seleccionadas para garantizar una correcta gestión del cambio. Estás técnicas garantizan que entiendes el contexto en el que se realiza todo cambio, dicho de otro modo, te enseñan el lenguaje del cambio, sus leyes y te preparan para los ciclos y etapas que atraviesa todo proceso de transición.

Para ilustrar lo poderoso que es comprender la dinámica de un proceso de cambio, imagina que una mujer embarazada no supiese que al quinto mes, su barriga va a crecer y que a partir de ahí, no va a dejar de hacerlo hasta que de a luz. Supón que esa mujer no supiese interpretar como normal o como buena señal el hecho de que su barriga creciese y se alarmase y dijese: “algo anda mal, mi cuerpo está enfermo” y se forzase, por ejemplo, a usar una faja… ¿Ves la idea? Saber en qué etapa del cambio te encuentras y qué significa eso es fundamental para que no cometas errores de interpretación que te lleven a tomar medidas absurdas que boicoteen tu éxito en lugar de impulsarlo.

El tercer ingrediente del método son las técnicas de Life Management, o gestión de recursos personales. Este conjunto de herramientas te enseña a sacar partido a recursos de los que dispones necesariamente pero que infrautilizas o colocas en el lugar equivocado. Saber gestionar con acierto esos recursos es crucial para darle un vuelco a tu eficacia y conseguir más con menos esfuerzo, lo que deriva en una mayor realización personal. Los recursos que el método te enseña a gestionar son: talento, tiempo, relaciones, emociones, comunicación e inteligencia.

Para vislumbrar lo que la gestión de recursos puede hacer por facilitarte la vida, piensa en esos momentos en los que has tenido que meter cuatro maletas y ocho bolsas en el maletero del coche, justo antes de salir de viaje con la familia o los amigos. Siempre hay alguien que logra que en el maletero quepa lo que parece imposible y quien no consigue meter ni la mitad de las cosas. La gestión de recursos te convierte en la persona que consigue meter todas las maletas a tiempo, con el mínimo esfuerzo. ¿Te apetece?

La cuidada y ordenada combinación de los tres sistemas de entrenamiento da lugar a este revolucionario método de Coaching Avanzado que te proponemos en primicia en nuestro centro. Descubre el método de entrenamiento del futuro que marcará un antes y un después en tu desempeño y tu satisfacción como persona.

Mucho más potente que el coaching tradicional

La primera aportación de este método frente al coaching tradicional es que  habla el mismo idioma que tu mente porque está pensado para tu contexto cultural. ¿Por qué es importante que el método se ajuste a tu cultura? Uno de los aspectos más débiles de las técnicas de autoliderazgo y mejora convencionales es el hecho de que suelen ser fuertemente americanizantes porque suelen proceder de la cultura anglosajona y pasan por alto que un americano y un europeo se automotivan de modos distintos. Esas diferencias, no contempladas, le restan eficacia a técnicas exportadas sin traducción, que terminan por resultar agresivas, simplistas y, lo que es más grave, ineficaces. Sin embargo, esas técnicas vienen avaladas por el éxito en sus respectivas comunidades y no se las puede tachar de malas. Es una cuestión de contexto y requiere una adaptación o traducción de las mismas. El método de entrenamiento revolución respeta el hecho innegable de que la gestión del cambio ocurre en un contexto cultural y que dicho contexto es crucial para alcanzar resultados sostenibles que mejoren la calidad de vida. Por eso este método adapta las herramientas a la mentalidad de tu cultura.

La segunda gran aportación es que el método no propone recetas estereotipadas sino que actúa como un código, que consta de distintos elementos que se combinan en función de cada caso. El método funciona como un alfabeto que combinando sus elementos entre si da lugar a respuestas distintas y altamente personalizadas.

No me creas. Pruébalo.

 

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Principios de trabajo del método

1. Cambiar es fácil si sabes cómo hacerlo.

Todas las dificultades que asociamos con el cambio son fruto de nuestro desconocimiento de los principios que rigen el arte de cambiar a voluntad. La ignorancia del proceso hace innecesariamente duro el cambio, la información sobre el proceso de cambio permite cambiar de manera sencilla e inmediata.

2. El cambio no necesita ser lento para ser seguro.

El cambio no ocurre en el tiempo, ocurre en la conciencia. El cliente puede alcanzar un “eureka” que le lleve a dar un salto cuántico, es decir, un cambio aparentemente espectacular e inmediato, siempre y cuando abandone la idea de que debe “darse mucho tiempo” para lograrlo y se esfuerce por alcanzar lucidez sobre su forma de pensar.

3. El orden de los factores sí altera al producto.

Si un cliente está bloqueado, la información sólo le servirá para frustrarse más porque no puede ponerla en práctica. Hay que desbloquear primero y crear planes de acción después. De lo contrario, cualquier plan de acción, por bien creado que esté, fracasará.

4. El presente importa más que el pasado.

No es preciso bucear en el pasado del cliente para ayudarle. Todo lo que le está afectando, venga o no de su pasado, está activo y se puede detectar en su modo de comunicarse en el presente. Esto supone un importante ahorro de tiempo y evita tener que volver sobre situaciones dolorosas que el coach no necesita conocer y que sólo sirven para distraer al cliente de su objetivo y aumentar su sensación de ser víctima de las circunstancias.

5. Aportar al cliente herramientas de gestión de recursos…

…personales agiliza el proceso y multiplica los resultados exponencialmente. La persona descubre qué debe cambiar, sabe cómo hacerlo y se siente capaz de lograrlo en el mismo proceso de cambio, no tiene que esperar meses o años para averiguar cómo salvar sus escollos.  La información, que de otro modo sería superficial, se integra de manera inmediata y sin vuelta atrás.

6. El assesor ha de potenciar la autonomía del cliente,

Por eso el proceso de asistencia ha de ser breve y concentrar la máxima capacitación en el menor tiempo posible. No se trata de fidelizar al cliente. Este ha de aprender a volar por su cuenta.

7. El proceso de cambio ha de ser sistémico.

Es decir, tener en cuenta todas las partes del cliente. Es importante que su mente, su cuerpo y sus emociones estén de acuerdo con el objetivo.

8. El cambio que propicie el proceso de asesoría ha de ser ecológico y sostenible.

Es decir, ha de respetar el entorno de vida del cliente y ha de poderse mantener en el tiempo. De nada sirve un cambio que no es posible sostener más de una semana. Para que esto ocurra, el cliente debe abandonar el proyecto de cambiar “a base de fuerza de voluntad” y aprender a cambiar “con inteligencia y sin esfuerzo”.

9. El resultado ha de notarse en los hechos del cliente, no en las palabras del asesor

Si el cambio no es visible, la asesoría no tiene sentido. Si el cliente no nota el cambio, si su entorno no lo percibe, el método habrá fracasado por inteligente que fuese el planteamiento. No buscamos instruir al cliente sino lograr un cambio real.

10. Hay tantos tipos de cambio como personas.

El asesor ha de saber adaptarse a las cualidades únicas de cada cliente y no forzar recetas porque hayan funcionado en otros casos. De ahí que la creatividad y la flexibilidad deban presidir todo proceso verdaderamente eficaz.

11. No es posible usar el método con todo el mundo.

El asesor ha de saber negar el acceso al proceso de cambio a un cliente que no está preparado para dar un cambio a conciencia. Del mismo modo que en un gimnasio se recomienda consultar con un médico en caso de cardiopatía o cualquier otro mal, un cliente con una patología no ha de someterse a un proceso de cambio y optimización. Hay que derivarlo siempre al profesional adecuado. De igual modo, si el cliente no confía plenamente en el asesor, es preferible que no contrate los servicios del asesor.

12. El fin último de todo proceso de alto rendimiento es que el cliente se convierta en una persona realizada.

 

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